Algunos datos acerca del sábado
por R. L. Morrison
"Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación" (Gen 2:2-3). El día séptimo no se le llama aquí el sábado. En ninguna parte se registra que Dios mandara que se guardara este día en el libro de Génesis, un período que duró más de dos mil años.
Cuando Moisés sacó a los descendientes de Abraham de la esclavitud egipcia, en el tercer mes de esa peregrinación, Dios llamó a Moisés a que subiera el monte Sinaí. Allí, se le dio a Moisés un sistema de leyes, el cual servía para guiar y gobernar al pueblo en la tierra que había de recibir. Incluidos en esa ley, escritos en tablas de piedra, fueron los "diez mandamientos". El cuarto de esos mandamientos era: "Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios...Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó" (Ex 20:8-11). En Deut 5 encontramos otro registro de cuando esa ley fue dada: "Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb. No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos" (vs. 2-3). Luego, "Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios..." (vs. 12-14).
De estas escrituras, se puede sacar varias conclusiones. Primero, Dios no dio mandamiento acerca de guardar el sábado antes de darlo en el monte Sinaí. Segundo, el mandamiento de guardar el sábado fue encargado sólo a los descendientes de Abraham que Moisés sacó de Egipto (y los descendientes de ellos). No hay relato bíblico de que este mandamiento haya sido dado ni a otra gente ni en otra ocasión.
"Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico" (Ex 31:13). Ese pasaje claramente afirma que el guardar el sábado fue una señal entre Dios y el pueblo de Israel. Si ese mandamiento hubiera sido dado a cualquier otra gente, no hubiera podido servir el propósito por el cual Dios lo dio.
Todo el sistema de leyes dado a Israel por medio de Moisés, incluyendo a los diez mandamientos, fue cumplido por Jesucristo quien dijo: "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido" (Mat 5:17-18). "Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed" (Juan 19:28). El primero de estos dos pasajes, dicho casi al principio de su ministerio, afirma que vino para cumplir la ley. El segundo, precisamente antes de su muerte en la cruz, dice que todo lo necesario para cumplir la ley había sido realizado.
En Col 2:14-15, Pablo escribió: "anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz". Esto, por supuesto, se refiere al sistema de leyes dado a Israel en el monte Sinaí, el cual incluyó el guardar del sábado. Pero, si acaso se cree que no incluyó a los diez mandamientos, examine 2 Cor 3:7 cuidadosamente. "Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer..." Luego, el versículo 11: "Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece." Solamente los diez mandamientos fueron escritos o grabados en piedra, el cuarto de los cuales requirió el guardar del sábado. Es muy claro que la ley entera fue abolida o eliminada. Esta ley, dada solamente a Israel, fue cumplida por la vida de Cristo y fue quitada por su muerte. Se acabó y no está en vigencia para nosotros hoy en día.
El Nuevo Testamento ni enseña ni exige el guardar el sábado. Los que afirman guardar el sábado actualmente se vuelven a una ley que fue cumplida y quitada para justificar esa práctica. Algunos siguen la enseñanza de alguien que dice que recibió una revelación en los últimos días. Sin embargo, tanto Pablo como Pedro niega la posibilidad de tales revelaciones. Pablo escribió, "Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema" (Gal 1:8). En la misma carta dijo: "mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros" (Gal 4:9-11).
Pedro escribió: "Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia" (2 Ped 1:3). Ya que todo lo necesario para la vida y la piedad nos fue revelado por los apóstoles, nada más ha de ser revelado al hombre. Los apóstoles no guardaban el sábado.
El Nuevo Testamento no enseña que los cristianos deban guardar ningún día religiosamente. Si surge la pregunta "¿qué del primer día de la semana?", considere esto: el primer día de la semana NO es el sábado cristiano, como algunos quizás crean, sino el día en que cristianos se reúnen para adorar. Este día es cuando la cena del Señor se celebra en memoria del sacrificio de Cristo. El culto sí se observa, pero no el día mismo. Ningún día es santificado en el evangelio. El evangelio de Cristo es la última revelación de Dios a la humanidad. En ello hallamos todo lo necesario para guiarnos por el camino de Dios a la vida eterna.
Hay cantidades de gente hoy día que afirman guardar el sábado. Se reúnen o se congregan los sábados aunque la ley que requirió el guardar el sábado no mandó ninguna asamblea. Para Israel, a quienes fue dada la ley, el sábado era un día de reposo. Nada de trabajo, fuego, ni cocinar era permitido y la distancia que uno podía viajar también era limitada. Es dudoso que exista un grupo hoy en día que guarde el sábado como la ley lo exigió a los israelitas.
Actualmente, algunos enseñan que uno de los papas del catolicismo romano cambió el día del culto del sábado al domingo. Considere lo siguiente: "El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba..." (Hch 20:7). "Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado..." (1 Cor 16:2). Cristianos se congregaban el primer día de la semana a causa de la predicación y el ejemplo de los apóstoles. Esto fue siglos antes de que existiera la iglesia católica romana y antes de que hubiera un papa.
El enseñar la observación del sábado hoy día (y el guardarlo a medias) es falsa adoración que tuvo su origen en hombres. Está en contra a la verdad que, según Jesús, nos hará libres (Juan 8:32).
No se deje engañar por falsos maestros que intentan transformarse en ángeles de luz, ni por maestros de justicia que niegan la palabra del Señor. Ellos tuercen las escrituras prometiendo libertad a los que les oigan, aunque ellos mismos son siervos de corrupción, para quienes está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas (Jud 12-13).
La ley antigua y el guardar del sábado terminaron; no aplican actualmente a ninguna persona ni ninguna nación sobre la faz de la tierra.
¿Cómo está Ud. con respecto a la nueva ley?